Hace un tiempo, revisando una licitación en Mercado Público, me encontré con algo que pasa más de lo que nos gustaría admitir…
Bases bien estructuradas, ordenadas, completas…
pero con un problema de fondo 😐
Todo apuntaba a lo mismo:
👉 el precio como eje central de decisión
Y ahí es donde empieza el verdadero riesgo.
Porque el reglamento no habla de solo “lo más barato”
El artículo 37 del DS 661 es claro:
no se trata de elegir el menor precio,
sino de lograr la combinación más ventajosa entre beneficios y costos, presentes y futuros.
Es decir…
no compras un número, compras un resultado.
En la práctica, esto se ve así
- Una oferta barata puede salir carísima:
- baja calidad
- incumplimientos
- reprocesos
- contratos problemáticos
- En cambio, una buena evaluación considera:
- desempeño del servicio
- vida útil del bien
- costos asociados en el tiempo
- impacto real en la operación
Eso no es teoría…
es gestión pública bien hecha.
La próxima vez que armes o revises bases, detente un segundo y pregúntate
¿Estoy comprando barato… o estoy comprando bien?
Porque ahí está la diferencia entre cumplir…
y gestionar.
Mi conclusión
En compras públicas, no basta con hacer procesos correctos…
hay que tomar decisiones inteligentes.
El artículo 37 no es un trámite más del reglamento.
Es una invitación a dejar de mirar el precio…
y empezar a mirar el valor.




