Cuando partí en compras públicas, allá por el 2016, estaba tratando de entender todo: bases, procesos, normativa… 📑
Era un mundo completamente nuevo.
Hasta que un profesor, después de una clase, me dijo algo que en ese momento no logré dimensionar:
👉 “En compras públicas puedes meter las patas… pero nunca las manos.”
Al principio no lo entendí.
Y era lógico… no tenía experiencia.
Pero con los años (y varios procesos encima) todo empezó a tomar sentido.
En este rubro, equivocarse es parte del camino.
Errores administrativos, interpretaciones, decisiones perfectibles… pasan. 🤝
Pero hay una línea que no se puede cruzar.
La probidad no es negociable.
Hoy lo tengo claro:
los errores se corrigen… pero la falta de integridad se paga.
Y muchas veces, para siempre.
Por eso el verdadero valor no está solo en conocer la normativa, sino en entender el peso de cada decisión que tomamos como compradores públicos.
Porque a veces, un solo consejo… puede marcar toda tu carrera. 🚀




