He visto esto demasiadas veces en compras públicas.
Procesos completos revisados “al detalle”… pero el foco está completamente desviado.
- Abogados, auditores o revisores marcando:
- ortografía
- redacción
- comas
Mientras en paralelo pasan cosas mucho más críticas:
👉 pagos sin plazo definido
👉 multas mal estructuradas
👉 criterios de evaluación mal ponderados
👉 requisitos de admisibilidad ambiguos
¿El resultado?
Procesos débiles, reclamos, riesgos jurídicos y, en el peor escenario, licitaciones que se caen solas.
No es que lo formal no importe.
Importa.
Pero cuando lo accesorio desplaza lo esencial, el problema no es técnico… es de criterio profesional.
En compras públicas, el verdadero estándar no está en la coma bien puesta.
Está en diseñar procesos sólidos, defendibles y coherentes.
Porque al final…
no es la forma la que te expone,
son las consecuencias. 📉




