Hay algo que se está normalizando en muchas unidades de abastecimiento… y no deberíamos aceptarlo.
📌 Procesos levantados “a última hora”
📌 Bases poco claras “para avanzar rápido”
📌 Evaluaciones hechas fuera del horario laboral
📌 Licitaciones complejas sin tiempo suficiente para analizar riesgos
📌 Equipos agotados sosteniendo la operación a costa de su salud y criterio técnico
Y lo más preocupante: comenzamos a creer que eso es parte del trabajo.
Hace unos días conversaba con un funcionario que me decía:
“Acá sobrevivimos apagando incendios todos los días”.
El problema es que en compras públicas, trabajar siempre en modo emergencia no demuestra eficiencia… demuestra falta de planificación. ⚠️
Porque cuando la improvisación se vuelve cultura:
👉 aumentan los errores
👉 crecen los reclamos
👉 se debilita la transparencia
👉 y el riesgo administrativo deja de ser una posibilidad para transformarse en una certeza.
La buena gestión pública no debería depender de cuánto aguanta un equipo bajo presión.
Debería construirse con planificación, criterios claros y procesos sostenibles. 📚⚖️
Planificar no es burocracia.
Planificar es proteger recursos públicos, generar valor y tomar mejores decisiones para la ciudadanía.
Al final, las instituciones no colapsan de un día para otro.
Colapsan cuando durante años se normaliza hacer todo “como se pueda”.
Y en compras públicas, eso siempre termina costando más caro.




