Hace un tiempo conversé con un colega que me dijo:
“Elias, es la tercera vez que declaramos desierta esta licitación… ya no sé qué más hacer”.
Y ahí aprendí algo 👇
🎯 Una licitación desierta no siempre es un fracaso.
El problema es cuando se vuelve costumbre.
Porque el Artículo 62 del Reglamento es claro:
Se declara desierta cuando
✔️ No se presentan ofertas
✔️ Todas son inadmisibles
✔️ No son convenientes para la entidad
Pero la pregunta incómoda es otra…
👉 ¿Por qué siempre estamos llegando ahí?
🤔Revisamos el caso.
Primera vez: bases copiadas de años anteriores.
Segunda vez: exigencias desproporcionadas.
Tercera vez: todas las ofertas inadmisibles (que mala suerte 😮💨).
Y aquí aparece el Artículo 59 del Reglamento:
📌 Las ofertas se declaran inadmisibles cuando no se ajustan a Bases, ley o reglamento.
Y la resolución debe ser fundada y publicada.
Luego miramos el Artículo 60 del Reglamento:
👥 Ofertas simultáneas de empresas del mismo grupo empresarial.
Solo se evalúa la más conveniente. Las demás son inadmisibles.
Todo estaba normativamente correcto.
Pero estratégicamente… no.
🔍La licitación desierta no siempre habla del mercado.
Muchas veces habla del diseño.
📎 Bases poco claras.
📎 Criterios mal ponderados.
📎 Requisitos innecesarios.
📎 Falta de análisis previo del mercado.
La norma protege el proceso.
Pero el diseño determina el resultado.
Si siempre obtenemos el mismo resultado…
es porque estamos tomando las mismas decisiones.
🚀 Antes de publicar nuevamente, pregúntate:
✔️ ¿Validé técnicamente las bases con la unidad requirente?
✔️ ¿Hice análisis de mercado real?
✔️ ¿Los requisitos son proporcionales?
✔️ ¿Estoy evaluando lo que realmente agrega valor?
Porque declarar desierta puede ser legal.
Pero repetir el error… es gestión.
💬El problema no es que la licitación quede desierta.
El problema es no saber por qué quedó desierta.
Un comprador experto no solo aplica el reglamento.
Diseña procesos que invitan al mercado a participar.




