Hace unos días revisando procesos en Mercado Público, me encontré con algo que lamentablemente ya no sorprende tanto…
👀 Una licitación donde las bases técnicas eran prácticamente idénticas a las de un proveedor.
Sin análisis.
Sin adaptación.
Sin criterio técnico real.
Solo un “copiar y pegar”… pero con consecuencias bien reales.
- ⚠️ Porque cuando una licitación se construye así:
- Se limita la competencia
- Se vulnera el principio de igualdad
- Se arriesga la legitimidad del proceso
- Y lo peor… se pierde el sentido de la compra pública
Y aunque algunos crean que “nadie se da cuenta”…
Créeme: sí se nota. Y cada vez más.
💡 Como compradores públicos (o actores del sistema), existe una responsabilidad clave:
👉 Diseñar bases que respondan a la necesidad institucional, no a un proveedor específico.
👉 Aplicar criterio técnico, no automatismos.
👉 Resguardar la transparencia, incluso cuando nadie esté mirando.
🔥 Mi conclusión
La diferencia entre una buena compra pública y una mala… no siempre está en el resultado, sino en cómo se construyó el proceso.
Porque cuando las bases están “hechas a la medida”,
no solo se pierde competencia…
se pierde confianza en el sistema.




