Hace unos años, en una reunión, escuché algo que seguro también te ha pasado
👉 “Oye, necesitamos sacar esto rápido… es urgente”.
Y listo.
Se activa el proceso.
Se publica.
Se adjudica.
Pero nadie (nadie) se preguntó esto
¿Esta compra realmente genera valor público o solo cumple con ejecutar presupuesto?
Cuando uno entiende los mapas estratégicos de Kaplan y Norton, todo cambia.
Porque dejan algo claro
📌 Las organizaciones no fallan por falta de recursos…
fallan porque no conectan lo que hacen con la estrategia.
En el libro Mapas Estratégicos, se explica que el verdadero valor no está solo en los resultados financieros,
sino en cómo se alinean procesos, personas y decisiones para lograrlo
Y eso… en compras públicas… es clave.
Mira tu día a día como comprador público
✔️ Planificas
✔️ Ejecutas procesos
✔️ Evalúas ofertas
✔️ Gestionas contratos
Pero el mapa estratégico te obliga a pensar distinto
🔗 ¿Cómo tu compra impacta en un programa público?
🔗 ¿Cómo ese programa mejora la vida de las personas?
🔗 ¿Cómo eso finalmente genera valor público?
Porque no se trata de comprar bien…
se trata de comprar con propósito.
La imagen lo resume perfecto
➡️ Desde la normativa
➡️ Pasando por la planificación
➡️ Siguiendo con procesos internos
➡️ Hasta llegar al resultado final
Valor público
Si tu compra no está conectada con ese flujo…
probablemente estás siendo eficiente… pero no estratégico.
Mi conclusión
En el sector público no basta con “hacer bien el proceso”.
El verdadero desafío es otro
👉 Que cada orden de compra tenga sentido estratégico.
Porque cuando las compras se desconectan de la estrategia…
📉 se pierde impacto
📉 se pierde propósito
📉 y lo más importante… se pierde valor público
Y ahí es donde un buen comprador deja de ser operativo…
y se convierte en un verdadero gestor público.




