Como analista de compras, una de las decisiones más ingratas es declarar una oferta inadmisible.
Porque uno sabe perfectamente lo que hay detrás:
👉 Horas levantando requerimientos con el área usuaria
👉 Días redactando bases administrativas y técnicas
👉 Revisiones, ajustes y validaciones internas
👉 Publicación, respuestas a preguntas, aclaraciones…
Y cuando por fin llegan las ofertas…
te das cuenta de que una (o varias) simplemente no cumplen lo mínimo.
- Falta un documento obligatorio
- No se ajusta a lo solicitado en las bases
- Presenta inconsistencias que no se pueden subsanar (en función del principio de igualdad de los oferentes).
Y ahí no hay mucho margen.
La normativa es clara: si no cumple requisitos de admisibilidad, queda fuera.
Pero lo que más frustra no es rechazar…
es saber que muchas veces se pudo evitar.
Si eres proveedor, este consejo vale oro:
📌 Lee las bases completas, no solo el resumen
📌 Identifica claramente los requisitos de admisibilidad
📌 Revisa dos veces antes de enviar tu oferta
📌 No des nada por “obvio”
Porque detrás de cada inadmisibilidad,
no solo hay una oferta fuera…
hay tiempo perdido de ambos lados 🤝




