Y atiende todos los días en tu servicio.
No aparece en el registro de proveedores, no tiene RUT ni garantía de fiel cumplimiento… pero factura carísimo: tratos directos difíciles de fundamentar, multas que nadie cobró a tiempo, contratos vencidos que "nadie vio venir".
Trabajo hace años entre compras y contratos, y lo he comprobado en el sector público y en el privado:
Las categorías de compra son bienes, servicios, obras y consultorías.
"Para ayer" no es una categoría.
"Es rapidito" tampoco.
Y "¿puedes saltarte la licitación?" es directamente una pregunta que te puede costar un sumario.
La urgencia casi nunca nace el día que te llega el correo con tres signos de exclamación. Nace meses antes: cuando el PAC se llenó por cumplir y nadie lo volvió a mirar. Cuando nadie monitoreó los contratos por vencer. Cuando el requirente supo su necesidad en marzo y la pidió en noviembre.
La diferencia entre un comprador reactivo y uno estratégico no es velocidad. Es anticipación.
Planificar, usando el PAC como herramienta y no como trámite.
Coordinar con los requirentes antes de que la necesidad explote.
Documentar y monitorear vencimientos, garantías y pagos.
Evaluar y mejorar el ciclo completo.
Planificar hoy ahorra problemas mañana. Y de paso, ahorra tratos directos que después hay que explicar.




