Últimamente me ha tocado mucho leer sobre este tema…
y, siendo bien honesto, es uno de los más tristes que se suscitan dentro de una organización.
Personas preparadas.
Con experiencia.
Con ganas de aportar.
Que llegan a una entrevista…
y salen con una frase que pesa más de lo que parece:
“Estás sobrecalificado para este cargo.”
😶🌫️ Y no es solo un rechazo.
Es, en muchos casos, una señal silenciosa de algo más profundo.
Porque seamos claros…
No siempre se trata de talento.
Muchas veces se trata de qué tan preparada está la organización para recibir ese talento.
🚧 Instituciones que dicen querer mejorar…
pero que, en la práctica, evitan perfiles que cuestionan lo establecido.
📉 Equipos que buscan cumplir… no transformar.
📊 Procesos que priorizan lo conocido por sobre lo necesario.
Y en compras públicas esto es más común de lo que creemos:
➡️ Se diseñan procesos para “pasar la auditoría”, no para generar valor
➡️ Se evitan perfiles que puedan incomodar o cambiar la forma de hacer las cosas
➡️ Se termina premiando la continuidad… por sobre la mejora
💡 Como decía Peter Senge:
"Las organizaciones solo aprenden cuando las personas dentro de ellas están dispuestas a cambiar sus modelos mentales."
Y ahí está el punto…
Porque el problema no es el profesional que llega con más herramientas,
sino la organización que aún no desarrolla la capacidad para aprovecharlas.
💭 Mi conclusión
Decirle a alguien que está “sobrecalificado”…
puede ser más una confesión organizacional que un criterio de selección.
El verdadero desafío no es encontrar talento.
Es estar a la altura de él.




