Hace unos meses revisé una licitación en Mercado Público que, en teoría, estaba “bien armada”.
Todo parecía en orden… hasta que empezamos a mirar en detalle 👀
📌 Criterios de evaluación imposibles de medir
📌 Requisitos que calzaban perfecto con UN proveedor (copia en las bases técnicas)
📌 Plazos que nadie podía cumplir
📌 Y una clasificación que no reflejaba lo que realmente se necesitaba
- Resultado:
- Proceso observado
- Poca competencia
- Riesgo jurídico innecesario
Y lo más complejo…
👉 A veces nadie se dio cuenta hasta que ya era tarde.
En compras públicas, los errores no siempre son evidentes… pero sí son costosos 💸
El problema no es técnico.
Es de diseño.
Porque cuando las bases están mal construidas:
Distorsionas la competencia ⚖️
Expones a la institución 🔍
Y terminas pagando más… o comprando peor 📉
💡 La diferencia está en cómo preparas el proceso antes de publicarlo:
✔️ Criterios claros y medibles
✔️ Neutralidad real (no “a medida”)
✔️ Plazos coherentes con el mercado
✔️ Clasificación correcta del requerimiento
✔️ Exigencias formales bien definidas
🔎 Mi Conclusión
Las bases de licitación no son un trámite administrativo.
Son el corazón del proceso.
Si fallan ahí, todo lo demás es solo una ilusión de control.
👉 La próxima vez que publiques… no te preguntes si cumple.
Pregúntate si realmente es justo, medible y competitivo.




